Mientras la pluma se mantenga encendida las palabras del poeta deben arder sobre la hoja hasta que el lector quede ciego. Humberto Akabal Entradas relacionadasExternolunes 16 julio, 2012Santiago Kovadloff presenta su nuevo librojueves 4 julio, 2013Sin títulojueves 13 noviembre, 2014 Entrada anteriorEl cielo de mi puertaSiguiente entradaEstos Poemas