Ese aspero suelo que se moja en el mar desierto Miguel Amado Tomé Entradas relacionadasFin de un díamartes 20 agosto, 2013Tenías que llegarmartes 4 diciembre, 2012Napoleón. Máximas y sentencias del emperador.miércoles 6 mayo, 2009 Entrada anteriorEL CIELO DE MI PUERTASiguiente entradaHAY UNA BRISA