Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasVERDEjueves 28 mayo, 2009VOTOmartes 13 mayo, 2014No sabemos el tiempo que perdemosmartes 26 febrero, 2013 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar