Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasDigo el llamadolunes 10 febrero, 2014Poeta en el exiliojueves 25 junio, 2009¿Quién dijo no?miércoles 4 septiembre, 2013 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar