Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasLluvia primeralunes 20 mayo, 2013CXLII.- UN HUMILDE PERO HISTÓRICO HOMENAJElunes 12 agosto, 2013Siestamiércoles 13 junio, 2012 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar