Mientras la pluma se mantenga encendida las palabras del poeta deben arder sobre la hoja hasta que el lector quede ciego. Humberto Akabal Entradas relacionadasYo pieljueves 6 diciembre, 2012Martín Fierro Ilustraciones y Collages – Héctor Beaslunes 19 enero, 2015El escritor linyeralunes 4 febrero, 2013 Entrada anteriorEl cielo de mi puertaSiguiente entradaEstos Poemas