Mientras la pluma se mantenga encendida las palabras del poeta deben arder sobre la hoja hasta que el lector quede ciego. Humberto Akabal Entradas relacionadasLa Enamoradamiércoles 5 septiembre, 2012Jorge Luis Borges cinco poemas inéditosmiércoles 2 enero, 2013Desde que te conocíviernes 22 mayo, 2009 Entrada anteriorEl cielo de mi puertaSiguiente entradaEstos Poemas