Mientras la pluma se mantenga encendida las palabras del poeta deben arder sobre la hoja hasta que el lector quede ciego. Humberto Akabal Entradas relacionadasUna elegíajueves 14 febrero, 2013Poesía de la A a la Z interpretada por Pablo Bernasconiviernes 28 diciembre, 2012Silvio Mario Vallimiércoles 4 julio, 2012 Entrada anteriorEl cielo de mi puertaSiguiente entradaEstos Poemas