Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasEpitafio para Nueva Yorkmiércoles 1 octubre, 2014Entren a La Habitación Rojalunes 4 febrero, 2013BIENVENIDAjueves 30 abril, 2009 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar