Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasAtardecerviernes 22 mayo, 2009Yo jamás fui un niñojueves 1 agosto, 2013No se qué decirteviernes 22 mayo, 2009 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar