Cuando nací me pusieron dos lágrimas en los ojos para que pudiera ver el tamaño del dolor de mi gente. Humberto Ak-Abal Entradas relacionadasAntonio Bernilunes 1 octubre, 2012Última hora de luzlunes 16 julio, 2012Caminito El Pescadorlunes 27 enero, 2014 Entrada anteriorEl fuegoSiguiente entradaEl Bar