Cuentos no image

Publicado en febrero 9th, 2012 | por Miguel Amado Tomé

0

Pedro el Cartonero

Entre el amanecer y el día, en días de cerrada bruma el cielo y el agua, la costa y el río se hacen uno.

A metros solo se divisan siluetas, primeros planos de árboles recortados sobre el gris, con imágenes hiperrealistas.

En el silencio, la bruma y los grises comienza a  recortarse nítidamente una bicicleta de color irreconocible remolcando un carrito cargado hasta lo imposible, caños en difícil equilibrio sostienen las bolsas repletas después de una minuciosa clasificación.

Pedro intemporal, humano cálido, real y a su vez transparente, fantasmal entre la niebla que parece soltarlo únicamente cuando se aproxima es el habitante que no está pero que llega por la puerta invisible de la neblina.

En el gris sin viento de la costanera busca prolijamente en un volquete y en el contenido de las bolsas sin romper ni dispersar. De pronto, casi de repente , pero esperando nos sorprende con su afecto que dibuja una bienvenida de sonrisas y saludos.

Allí está listo para el abordaje, sereno, como un viejo ladrón de afectos nos desea un buen día y no se permite no conocer los nombres de quien es encuentra en su camino.

Acaso su campera copió prolijamente el color de la bruma y la bruma es un sendero estrecho por el que caminamos. Tiempos y distancias a veces se cuentan en micro segundos.

El gris se hace luminoso y cambia la mañana.

A Pedro lo había visto en otras mañanas. Observe como lo reconocía mucha gente. Algunos en automóviles. Otros a pie o en bicicleta. Elegantes o rotos, no había diferencias.

También me llamaba la atención la familiaridad y el afecto con que lo trataban , era un fenómeno de ida y vuelta. Pedro era un personaje querible, afectuoso, cordial, educado, conocía a todos por el nombre y no olvidaba sus cotidianidades.

Yo me había convertido en un viajero de la madrugada. caminando la costanera , como una rutina diaria.

Un ejercicio que tenía también mucho de contemplación y de asombro.

Cada mañana era distinta, cada madrugada tenía cielos diferentes aunque existiera cierta particularidad.

Noches estrelladas de invierno transformadas en cielos de azul cobalto, luces encendidas que apagan su brillo cuando llega el amanecer.

Automóviles que van sumándose, veloces compitiendo con el tiempo.

Veredas largas o veredones custodian la doble mano vehicular, mientras el silencio va llenándose de sonidos y el Río Paraná va cambiando cada día, con el cielo el tiempo, la temperatura y la bruma se hace gris liso y desparece en el gris parejo del cielo, se hace azul intenso quebrado brillo y naranjas que preludian el primer sol.

Algún velero recorta su vela al viento y traza otro blanco de nubes que marcan la pizarra del cielo con alguna barra larga que divide la baranda con el todo.

Pescadores solitarios, recortada silueta sobre la canoa y la red, en esa lucha silenciosa entre hombre y pez; pez y hombre en un juego de salidas y fracasos de redes que vuelven del agua con poco y que van llenas de expectativas en el sueño fábrica de pescar el jornal.

Pero hay otros pescadores terrestres, diversos, pacientes.

Bicicleta y carrito apiladas ruedas que soportan la carga desmesurada de cartones, latas, plásticos que se agregan, se atan y se festejan.

Pedro es una figura deslumbrante que anda la madrugada casi noche temprana de amaneceres en el rumbo de la Florida, en plena Rambla Cataluña.

Sus facciones  serenas. Su aspecto de héroe con reminiscencias de aquellos protagonistas de Hollywood de los ‘50.

Luce como una postal ajada, pero llena de vida, de sueños de fe irrenunciable, esconciendo a veces un niño que quedo aferrado a su alma.

-Lo veo, pero solo cuando coincide que llego temprano Pedro..?

-Usted arranca de noche no ?

-Y yo empìezo a las tres.

Me levanto a las tres y allí tengo todo preparado pero antes preparo la sopa. De verduras. Eso todos los días la dejo lista. Mi viejo vivió hasta los noventa y cinco años años tomando sopa. Dejo la olla preparada y empiezo.

-Y como anda usted Manuel (Con una sonrisa dibujada y cálida)

– Bien Pedro y usted..?

-Yo bien. Conozco mucha gente; Tengo amistad de años y yo entro donde nadie entra. A los Clubes, busco en los tachos grandes.

A mi me tienen confianza.

Yo siempre fui una persona correcta.

-Se me ocurre que usted tiene una larga historia Pedro…

-Y sí. Que quiere que le diga.

Yo fui almacenero. Tuve almacén.

Pero usted sabe lo que es tener almacén en los barrios.

Mucha gente que no gana bien.

A mi me tocó la inflación, se acuerda de la hiper ?

Quién se la puede olvidar ?

Y a mi me volteó, después algo hice pero ya me costó más.

-Pedro me da yerba y azúcar, le llevo fideos .

Pedro después le pago. Queee…

Cuanta gente no me pudo pagar. Uhhhhh.

Le decían el polaco a mi viejo, pero no. Era checoslovaco.

El viejo nos crió bien. Eramos varios hermanos. Era un tipo bárbaro.

Cuando veía a algún paisano que andaba medio perdido, le decía:

“venga, aquí tiene galpón. tiene agua caliente jabón, quédese lo que necesita, no ande por ahí como croto.”

Mi hermano el más grande fue técnico químico, y yo estudié hasta tercer año en la Técnica 5, en el centro.Pero me dediqué al almacén.

Cuantas veces los vecinos, buena gente, pero barrio pobre me decían me fía don Pedro hasta que cobre.

Aquí estoy. Nunca le dije que no.

Pero después me iba comiendo la plata no reponía.

Bahhh. No me arrepiento.

Ojo, que yo me hice la casa, la construí de material.

Tengo tres hijos, el más grande tuvo problemas pero gracias a Dios se repuso

Estuvo con una psicóloga. Buena mujer, me ayudó mucho de aquí del hospital, aquí arriba en la plaza yo hablé muchas veces con ella.

La madre se fue.

Mi mujer se fue, pero yo los crié y les dí lo que pude, estudiaron.

Una vez la madre vino con engaños, estaba con otro hombre y se lo llevó a un psiquiatra , pero empeoró. Y yo me fui con el hijo más chico.

Le dije acompañame, vos sabés la verdad. El Psiquiatra me dijo que lo había traído la madre con el padrastro, ¿ Qué padrastro ? Pero si yo soy el padre.

Yo lo cuidé. La madre lo abandonó- Que padrastro ni padrastro el tiene padre.  Aquí está el otro hijo pregúntele si no digo la verdad.Le están dando el doble de remedios lo van a matar el ya está atendido.

Le dije a la psicóloga lo que estaba pasando.Ella habló con el psiquiatra.  Bueno me puse muy firme y lo traje, gracias a Dios y empezó a mejorar de nuevo.

A ella la perdoné.

Que Dios la ayude

Les enseñé lo mejor que pude a mis hijos. Siempre.

Le enseñe a ser buena gente.

Lo más importante son los hijos-.

Para ellos lo mejor siempre.

El más grande es físico estudio bien.

El otro anda con los trabajos de quinta de campo.

Se hizo el molino y usa baterías, yo le conseguí varias que encontré y las arregla y las va poniendo en distintos lugares y con una dínamo de bicicleta las carga con el molino y tiene luz, va poniendo bombitas por todos lados.

El otro trabaja de vigilador para una empresa, yo le digo cuidate hijo, vos viste como están la cosas.

Pero él lo sabe es el laburo de él vió.

Pedro tiene todo apilado y cargado hasta el tope.

Es muy ordenado.

-Y yo separo todo, el cartón con el cartón , el papel con el papel, las latitas, el plástico, despúes vendo, aunque yo sé que me pasan con la balanza.

Eso es normal, pero recuperó algo.

Le mojo un poco el cartón, le dejo bastante arena dentro de las latitas, pero igual la diferencia es para ellos, pero algo recupero. Aunque esto uno lo tiene que hacer para defenderse, pero no hay que enseñarlo.

A los hijos no hay que aconsejarles mal, pero nunca lo hice para perjudicar a la gente.

Una vez el detergente estaba caro, pero era muy concentrado, entonces lo rebajábamos un poco y lo vendía más barato, calculaba lo justo.

Recuerdo que mi viejo traía bordalezas de vino y le decían- Polaco el vino es muy fuerte… y tanto… y tanto que al final nos hizo hervir agua, le agregamos a la bordaleza y nos hizo calcular  cuantos litros tenía, después dividimos y empezó a venderlo más barato.

– «Visto decía, ahora vino gusta más y es más barato.”

El viejo era así, no se quedaba ni con un centavo de más.

-Y su hermano Pedro?

-Ahhh a mi hermano lo dejaron estar…yo tenía un hermano que al final tenía cáncer de colon, pero lo dejaron estar en el hospital, no le dieron bola, si no se podía haber salvado..pobre…

Una vez revisando un volquete, me encontré una caja grande llena de juguetes, eran muchos pero tenían desperfectos,

No sé a lo mejor serían de alguna juguetería que los habría tirado, pero yo los guardé y los arreglé y se lo iba dando de a uno a mi nieto, de vez en cuando para no dárselos todos juntos. Para que los disfrute vió.

Y el me pregunta;

-Abuelito, que me encontraste hoy ?

Te encontré un juguete..Te gusta!

– ¡Que lindo abuelito ..!

Encuentro muchas cosas.

Una vez encontré un generador, no funcionaba, pero se lo llevé a un amigo que hacía tiempo que no lo veía, tiene como ochenta años.

Cuando lo ví le dije

– Eh viejo todavía trabajás…

Cuantas veces me dijiste que ya estabas cansado..!

-Yo si estoy cansado pero igual tengo que trabajar, que querés.

-Cuanto sabe ese hombre!

Pero no se puede dejar de trabajar ni cuando uno es viejo.

-Pero hay algo que cambió mi vida don Manuel.

A usted se lo puedo contar;

Una madrugada de tantas, pero de neblina, una neblina cerrada, bueno usted la conoce ya que anda casi todos los días temprano, pero la temperatura era casi templada, me acerque a descansar cerca de la costa, allí donde vienen los pescadores que venden por piezas o por kilos a la gente que frecuenta, o que llevan en carretillas en bolsas hasta los puestos que pegados unos a otros parece un tren que espera que lo alcancen.

Allí  donde termina la baranda , en el límite del hormigón, justo donde empieza la costa de arena, que con el río bajo entra.

Pero de pronto veo una barca con varios pescadores. Se acercaban en silencio.

Una red que ya habían recogido estaba sobre el bote grande de madera. Estando más cerca empecé a ver un poco mejor pero igual era borroso, pero uno de ellos saludó a los otros, y se bajó, pero parecía bastante lejos de la costa, y se vino caminando .

No sé, parecía como si no se mojara los pies.

El bote se fue alejando y como pasa en los día de neblina lo que esta cerca se ve perfecto pero lo que se aleja un poco es como si desapareciera.

De pronto lo vi bien.

Era un muchacho de pelo castaño, con barba y bigote pero un poco rala, de ojos celestes, con una camisola blanca grande y sandalias.

Se acerco y me miró.

No sabía que decir .

-Estaban pescando?

-Si siempre pescamos.

-Se fueron sus compañeros?

-Por ahora sí.

-No hubo nada de pesca, no pudieron bajar nada.

-A veces hay poca pesca.

Y otras veces los pescadores no aciertan con el lugar.

No siempre el lugar que parece mejor es el mejor.

-Yo me llamo Pedro y usted ?

-Salvador.

¿Que le parece si caminamos un poco Pedro..?

-Bueno, que macana que no pescaron nada no ?

-Es cuestión de paciencia, de tener constancia.

– Pedro, mucha gente dice que usted es un hombre correcto.

Bueno ese es mi orgullo.

Yo siempre he actuado bien.

Aunque en los últimos tiempos las cosas no me han salido como yo hubiese querido.

-La adversidad nos enseña tanto como los mejores maestros.

-Salvador usted sabe que yo tengo la bicicleta y el carrito allí arriba, y tengo que terminar temprano de juntar. Yo soy cartonero, bueno me hice cartonero, junto, busco, cartones, papeles, latitas, plásticos, y todo lo que me puede servir.

Vivo de eso.

Pero con la neblina me atrasé y me vine a descansar un poco, para hacer tiempo y porque es peligroso, pasan autos y no lo ven a uno.

(Sentado en el borde del escalón que contiene la costa como un primer terraplén, donde se comparte pasto, arena y tierra, que deja al descubierto la baja del río, Salvador invita a Pedro a descansar. Salvador en cuclillas alarga su silencio mientras entre sus manos deja escapar lentamente la arena que llena su mano.

-Este es un largo camino. No hay tiempos . Los minutos pueden ser siglos y los siglos minutos. El mal no se dejar ver. Se esconde en tantos espejismos. Debemos actuar con sencillez y mucha inteligencia.

No hay un solo camino. Ni es la muerte el final. La luz y la oscuridad no siempre hablan de la noche y el día.

-Entiendo y comprendo.

Aunque es difícil este momento, se que hay mucho más de lo que se ve, y que las palabras no alcanzan a decir lo que se presiente.

Cada vez hay más gente que sufre. Ya la miseria no tiene fronteras. Día a día van a

Mi viejo hizo mucho por nosotros. yo trabajé con él,

Sin abandonar nada de lo que pensé, ni de lo que creí.

Vamos a votar y no podemos elegir . Votamos. Y todo sigue peor.

Cada uno va por su camino.  Cada uno vive como puede sin conocer al otro.

Espaldas es lo único que uno ve. Hay excepciones claro que las hay.

El problema no es la gente que trabaja y que anda el sencillo camino de la vida.

-A mi me preocupa mucho Pedro, por eso estoy hablando con usted.

Por eso estoy aquí.

-Debemos encontrar la forma de crecer. De ir trabajando en la búsqueda de mayor solidaridad. Crecer Pedro, crecer. Usted tiene muchos amigos. Muchos que buscan y revisan entre los desperdicios.

-Si así es.

-Es otro tipo de pesca.

Es una pesca terrestre donde el ojo está entrenado para encontrar lo que sirve entre lo que no sirve.

Eso pasa con la gente.

Hay quienes tienen mucho aparentemente y no tienen nada

Mucha gente que sufre.

Que es mala porque no le dan una oportunidad de ser buena.

Yo conozco mucha gente, matrimonios que vienen a caminar.

Gente sola. Ancianos, que viene en auto.

Un médico con la señora que se paran a conversar.

Pedro quiero que sea el que encuentre el que busqué.

Nadie mejor que el que sabe buscar en los desperdicios, en los que otros descartan o en los que arrojan lo que creen que ya no sirve.

Además que vaya convocando a otros.

La tarea debe continuar Pedro.

Uno a uno, otro tras otro.

Ve aquel pescador que se recorta en el paisaje. Canoa, hombre. silencio y río ?

-Si , ese pescador que está solo…

-No está solo Pedro.

El tiene esperanza.

Fe, porque cree que puede lograrlo y esperanza porque espera encontrar lo que busca.

Es más que peces

– Es su pan. Es el pan de su familia que lo espera.

-Salvador, muchos me critican porque dicen que yo hago amistad con gente rica o que tiene mucho y no da nada.

-No es la gente sana Pedro la que necesita médicos sino los enfermos.

-Que bueno es escuchar de labios tan jóvenes tanta sabiduría

-Pedro, busca y encuentra.

Cuando esté dispuesto nos uniremos aquí en esta costa.

Será en la noche que llega hasta antes del amanecer. Traiga a otros a los que conoce a los que también buscan, a los que son pacientes y que también sufren por lo poco que consiguen .

Ellos encontrarán mucho si saben buscar.

La noche anterior tres estrellas fugaces caerán sobre el río e iluminaran todo por un momento

Esa fue una mañana diferente don Manuel.

Me sentí tan bien.

Fui a buscar la bicicleta y el carrito.

Se me había hecho un poco tarde, pero hice la recorrida y me llevé una sorpresa, encontré tanto cartón, tantas latas, tanto papel que la bicicleta y el carrito eran una montaña.

Fue un día de suerte.

Empecé a hablar con los otros que buscaban también.

Muchos no sabían como hacer al principio, yo les enseñé.

Y después buscaban más plástico. Otros más botellas, y yo lo que podía se los daba, de lo que no juntaba tanto.

Así que les dije que se prepararan que había conocido a un muchacho muy bueno y les hablé que nos reuniríamos una mañana antes del amanecer en la orilla del río en la punta de La Florida donde sabían encontrarse los pescadores.

-¿Cuando será el día,? preguntaban.

– La noche anterior caerán tres estrellas fugaces en el río e iluminarán todo por unos instantes.

-Y así fue.

¿Lo habrán visto me pregunte ?.

Fue un espectáculo maravilloso.

Un cielo donde parecía que se habían multiplicado las estrellas, con una luna luminosa, de pronto tres estrellas que parecían desprenderse, como en un festival de fuegos artificiales llenaron el cielo de luz hasta invadirlo todo antes de desparecer como si dieran de lleno en la costa.

Esa madrugada noche cerrada dejé la bicicleta y el carrito arriba en la costanera, frente al veredón de hormigón que en escalones largos llega hasta la baranda.

Bajé a la arena.

Estaba solo.

Luego de unos minutos, empezaron a llegar el viejo Nicola, que trabajaba en el ferrocarril- el pibe de los trapos- que era mozo, el Sordo Crespo- pobre que laburaba en una fábrica con máquinas que hacían un ruido bárbaro se quedó sordo, quebró y lo dejaron en la calle después de treinta años , el Negro José que era tornero.

El Rengo Altamirano que trabajaba de carpintero.

El Busca, Pintor de obra .El Gordo Ruiz tenía una verdulería en Ludueña, se le fundió la chatita y no podía ir al mercado ni comprar ya más mercadería.

Gorrión un pibe triste que trabajaba de repartidor en una carnicería.

El gallego García chofér de ómnibus despedido.

Vicente que era quintero,  y el nene Arredondo un poeta que escribe las paredes con carbón o con lo que encuentra.

Casi sin darnos cuenta se fue acercando caminando por la costa Salvador.

Estaba oscuro todavía.

-Ya somos más que aquella mañana de bruma Pedro

-Si así es, esta gente es buena.

Ellos también buscan entre los desperdicios los volquetes y las bolsas.

Hay días mejores que otros, en especial los sábados, los domingos y los lunes.

Por las confiterías, los carritos y los clubes.

Hay mucha más gente en la costa.

Los conozco, a muchos les enseñé a trabajar.

Son educados y buenos.

En muchos casos de pocas palabras.

Pero capaces de ayudar.

Aunque a veces se hace difícil, los mas nuevos,los que han tenido mas cosas son los que sienten mas las privaciones.

-No anden tan preocupados-dijo Salvador- ni digan

¿Tendremos alimentos? o ¿Que beberemos? o ¿Tendremos ropas para vestirnos?

Se le darán todas las cosas.

No se preocupen por el día de mañana, el mañana se preocupará por si mismo.

Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá la puerta.

Porque el que pide, recibe, el que busca encuentra , y se abrirá la puerta al que llama.

Hoy les digo pescadores, porque pesca el que busca, el que trata de encontrar, lo bueno está y lo que podemos convertir en bueno, es porque vemos en lo que se puede convertir.

Busquen en los desperdicios lo que sirve y en los hombres lo que no encuentren el camino.

No importa el ropaje que usen, no importa lo que aparenten.

Hay pobres que parecen ricos, pero son pobres.

Hay quienes parece que todo les sobra pero nada tienen.

No se dejen confundir por lindos vehículos ni por lujosas apariencias

Debemos convertir en bueno lo que se desecha, y aun lo malo hacerlo bueno

No hay equivocados que no puedan redimirse.

A veces falta la oportunidad.

Ustedes la tienen, pueden encontrar lo bueno, lo que vale entre los que otros tiran, entre los que facilmente desechan.

No podemos darnos el lujo que lo malo crezca.

Entren por la puerta angosta-ustedes conocen el camino

– Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina.-

-Y son muchos los que pasan por él.

Pero ¿Qué angosta es la puerta y que escabroso el camino que conduce a la salvación, y qué pocos son los que lo encuentran !

-Salvador-Sus palabras están hechas de luz.

Nosotros conocemos el barro y andamos en él

Juntamos lo que podemos y encontramos el pan de cada día esforzadamente, pero no nos falta una sonrisa para el que llega.

Damos animo y deseamos suerte.

Cada saludo es afecto hecho palabra.

-Así debe ser Pedro

No me busquen solo siguiendo mis huellas

Me encontraran aún  en la oscuridad, si me necesitan allí estaré.

Nos encontraremos.

Pero debemos buscar y encontrar.

Dar amor.

Debemos sorprender, ya que un ángel de barro encontrará que la puerta angosta nos conduce más fácilmente al que nos necesita, porque el que tiene no podrá creer que alguien que considera mucho más pobre que él le de aliento.

-Pedro (dirigiéndose con gran afecto), sin saber has hecho una gran obra; no dejes que falte alimento entre tus compañeros.

Sabrás encontrarme.

Pide .

Pide cuanto necesites.

Siempre habrá una barca en la neblina o en la noche que te traerá peces a la orilla, o toma la canasta y llévala sobre tu cabeza y ella se llenará de panes.

-Gracias Salvador.

Estaremos en cada lugar en cada momento buscando,encontrando y regalando esperanza.

-No mojarás el cartón, ni agregaras arena a las latas.

Encontraras una manera que ninguno de los dos resulte engañado.

Presten atención a lo que escuchan.

La medida con que ustedes midan, se usará para medir lo que reciban, y se les dará mucho más todavía.

Si, Don Manuel ahora conoce mi secreto-

Y lo conoce porque yo sé que usted ve algo más de lo que se ve.

Es como si un ángel conviviera con uno,pero que no lo condiciona.

Ya no importa tanto poseer.

Ahora uno sabe  que puede ayudar que se puede leer la desgracia.

Es un mensaje desde el barro, eso hace que el mensaje sea más fuerte, más genuino.

El mensaje es de amor, no debe uno meterse en la vida del otro, debe servir de guía y de esperanza, que el otro encuentre también su rumbo y que no extravié el camino ese ejercicio es transformador porque  cuando se es más feliz con una campera gastada y hurgando en la basura comprenden que es imposible vivir sin paz, odiado y traicionado  acumulando tanta mala manera de vivir que es mucho mas que basura.

-Yo lo veo Pedro con una gran paz..

Es un contraste imposible de pasar por alto

Que lo llaman por su nombre y que también lo conocen desde lejos.

Vi también que no es una pose.

Y además vi como en cada encuentro que teníamos crecía en sabiduría.

Vi resplandecer la alegría en el rostro y sonreír.

-Ve más que otros, ve bien.

-El barro es la purificación. desde allí yo puedo encontrar lo bueno que hay en otros, es como ponerlos en un espejo transparente y por lo mismo invisible donde la gente se muestra como es sin prevenciones así resulta más fácil ayudar.

-Y ese ángel tiene alas..?

-Para qué!

Todo convive, la risa y el llanto

El hambre y la desmesura, la necesidad y el hastío.

Y lo paradójico es que la inmensa mayoría cree que lo que acumula le pertenece…

Pobres

Ese es el mayor engaño

No aprenden que nadie es dueño de lo que les quitó a los otros.

Sólo somos dueños de lo que amamos, de lo que aprendemos y lo que nos hace felices es la libertad de saber que podemos volar y que no necesitamos alas, pero si es imprescindible soñar y que los sueños sirven de escalera para que paso a paso, peldaño a peldaño vayamos subiendo  hasta ser mejores cada minuto, cada día.

Que la alegría es compartir.

-Cuanta sabiduría Pedro .

Cuanto creció desde que lo conocí..!

-Yo también lo siento así.

En muchos casos las grandes pérdidas descubren que se perdió lo que no se tenía.

Un incendio hace ridículo tanta acumulación y tanta mezquindad en acumular y no dar.

En un robo podemos ver como los malos se llevan lo que tantas veces se les negó a los buenos que tanto ayudaron a tener más a quién le robaron.

Debemos entender que aún el padecimiento tiene fin.

Pero no una hora exacta.

Un día la luz llegará.

No todo es oscuridad.

Y que la luz puede iluminarnos aún estando en el barro.

– No es raro Pedro que Dios, se vista de tantos ropajes para darnos su bondad y su guía.Solo lo ven quienes no están ciegos y pueden usar los ojos de la caridad y de la misericordia.

Hay huellas de pasos en la lisa arena del invierno.

Canoas que parecen nacer de la neblina con su carga de peces en la oscuridad que antecede al amanecer.

 

Miguel Amado Tomé / 2002


Sobre el autor



Volver arriba ↑
  • Apoyan este emprendimiento